MALAGA HOY
LA CORRIENTE DEL MAR DE ALBORÁN CIERRA LA PUERTA A LAS MEDUSAS EN MALAGA ESTE VERANO.
Los expertos aseguran que no se dan las condiciones para que enjambres de estos animales lleguen a las playas de la provincia
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En este sentido, Franco recuerda que las medusas se desplazan con las mareas, y que su llegada a las playas depende directamente del estado de las corrientes que, en el caso del mar de Alborán, están marcadas por el potente “chorro Atlántico” que llega desde el Estrecho de Gibraltar y que, al chocar con la pared del Mediterráneo, forma dos giros: uno frente al faro de Calaburras, entre Fuengirola y Mijas, y por la zona de Motril.
Estos son, en esencia, grandes remolinos de agua en los que, si están bien definidos, las medusas se quedan “encerradas”, lejos de las playas de la provincia. Es decir, solo cuando esos remolinos se desdibujan, estos molestos invertebrados tienen posibilidades de alcanzar la costa. Esto sucede, especialmente, con la Pelagia Noctiluca, las pequeñas de color rojizo que más abundan en la Costa del Sol y que más peligro entrañan, por sus picaduras.
El director de la Cátedra del Litoral incide en que “en la actualidad los dos giros están cerrados, muy bien establecidos, y por lo tanto desde el inicio del verano ho hemos tenido visitas de enjambres de medusas”. “Y no se espera que eso cambie. Ha llegado alguna de forma ocasional, pero eso es lo normal”, añade. Según precisa, los giros oceánicos se abren cuando se registra una primavera muy lluviosa, pues son los frentes de borrascas del Atláncico los que provocan su “ruptura”. “Este año hemos tenido un invierno muy lluvioso, de muchas borrascas, pero una primavera sin lluvias, así que esos giros se han cerrado y permiten que podamos disfrutar de un verano sin medusas”, expone. Añade, eso sí, que si ahora llegara un frente de borrascas que abriera las corrientes, “las medusas llegarían”. Algo poco probable en agosto, por otro lado.
Una vez superada esa barrera natural de las corrientes, con las medusas ya en el mar de Alborán, entrarían en juego los vientos para que se acerquen o se alejen de la orilla. “Asociamos las medusas al levante, que a su vez tiende a calentar el agua de la costa; y sabemos que cuando hay poniente o terral, que enfría el agua, suele arrastrarlas lejos”, explica Bellido, que recuerda que en los últimos años la presencia de medusas en las playas malagueñas ha sido escasa, con “episodios esporádicos, en ningún momento continuados en el tiempo”.
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