LA VOZ DE LA SALUD
UN ESTUDIO AVALA LOS BENEFICIOS PARA EL HIGADO DE BEBER INCLUSO CINCO CAFÉS AL DIA.
La investigación analizó datos de más de 350.000 participantes a través de un biobanco del Reino Unido y corroboró los efectos del café con o sin cafeína para la salud hepática
Derivados del poder antioxidante de la planta de café, los beneficios han sido corroborados en un nuevo estudio con más de 354.000 participantes publicado en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology. El trabajo halló que el consumo de esta bebida se relaciona con una disminución del riesgo para el hígado, desde una reducción de las probabilidades de sufrir cirrosis hasta un menor riesgo de cáncer. La investigación siguió a los sujetos a lo largo de una década, lo que la convierte en una de las revisiones más completas hasta la fecha sobre el impacto del café en la salud a largo plazo.
El estudio
La investigación recoge evidencia clínica, pruebas de imagen y de proteómica provenientes de muestras del biobanco del Reino Unido. Los participantes no tenían cirrosis ni carcinoma hepatocelular (la variante más frecuente de cáncer de hígado) al inicio del estudio. Los investigadores midieron la enfermedad hepática según el número de casos de cirrosis, una cicatrización y un daño hepático permanente que puede ocurrir como resultado de diferentes enfermedades hepáticas crónicas, como la esteatosis hepática o la hepatitis viral, especialmente cuando no se tratan.
Los resultados fueron sorprendentes. «Durante un seguimiento medio de trece años, un mayor consumo de café se asoció a una reducción gradual en los indicadores hepáticos. El grupo que consumía cinco tazas o más al día mostró reducciones de riesgo de cirrosis, carcinoma hepatocelular y mortalidad relacionada con el hígado», detalla la investigación.
En otras palabras, cuanto más café bebían los participantes, mayor eran algunos de los efectos protectores de este consumo a nivel hepático. «El consumo de una o dos tazas diarias se asoció con un riesgo un 20 % menor de cirrosis, un riesgo un 24 % menor de cáncer de hígado y una probabilidad un 31 % menor de muerte relacionada con patologías de este órgano. Tomar de tres a cuatro tazas diarias se relacionó con un riesgo un 35 % menor de cirrosis y de cáncer de hígado, y una probabilidad un 41 % menor de muerte, mientras que el consumo de cinco tazas o más se correlacionó con un riesgo un 32 % menor de cirrosis, una disminución del 47 % en el riesgo de patología oncológica hepática y una probabilidad un 42 % menor de muerte relacionada con el hígado. Un mayor consumo de café se correspondió con una menor grasa hepática, hierro y fibroinflamación».
Estos resultados, señalan los investigadores, no deben interpretarse como una vía libre para tomar tantos cafés al día como uno desee: hay que tener en cuenta que la cafeína, sobre todo durante la tarde, puede interferir con el descanso nocturno. Para quienes no toleran bien el efecto estimulante del café, hay buenas noticias. Como explican los científicos, «las asociaciones protectoras fueron similares para el café con cafeína y descafeinado y persistieron entre aquellos que añadían azúcar o edulcorantes artificiales». Sin embargo, quienes consumían edulcorantes presentaron un marcador de inflamación hepática elevado, un indicador que se vincula con el hígado graso.
En el estudio, las técnicas avanzadas de resonancia magnética y análisis mostraron que los bebedores de café también tenían perfiles de proteínas hepáticas más saludables, así como menos grasa e inflamación en el hígado. Estas pruebas, combinadas con el análisis de proteínas, dota de validez los resultados, ya que en ambos se comprueban los mismos beneficios del café.
Sin embargo, el estudio presenta ciertas limitaciones. El consumo de café se midió únicamente al principio y cuando se realizaron las resonancias magnéticas, más de diez años después. Durante todo ese tiempo, podrían haber aparecido otros factores que intervinieran en la salud hepática de los participantes. Además, de toda la muestra, solo un 10 % de los sujetos se sometieron a resonancias.
Con todo, los expertos coinciden en que los antioxidantes del café, independientemente de su contenido de cafeína, pueden disminuir la activación de vías o proteínas que conducen a la inflamación y la cicatrización. Estos efectos se observan incluso más allá del hígado: otros estudios han hallado que el consumo de esta bebida está asociado con un menor riesgo de diabetes tipo 2, insuficiencia cardíaca, ictus, demencias u otras enfermedades crónicas.
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