ÚLTIMAS NOTICIAS < COMIENZA EL ARTE DE LA PODA DE LA VID ANTES DE SU BROTACION EN GRANADA <
Uno de los primeros en comenzar a realizar esta faena con tijeras de podar muy afiladas es el agricultor y viticultor de Sorvilán, Cayetano Viñolo Moreno, de 55 años de edad
En algunos lugares de la Sierra de la Contraviesa alpujarreña ha comenzado la poda de la vid. El agricultor y viticultor, Cayetano Viñolo Moreno, de Sorvilán, ha comenzado a podar sus fincas porque posee muchas y precisa más tiempo. «Yo he comenzado antes porque tengo mucho que podar. Pero lo más común es que esta faena se haga en febrero y marzo. Una vez realizado este trabajo aro la tierra y cuando las cepas han echado tallos de a cuarta vuelvo a labrar la tierra, para tener las viñas bien cuidadas. La vendimia se realiza a primeros de octubre. Antes era más tarde pero como ha cambiado el tiempo se realiza en esa fecha. En algunos de mis viñedos existen más de una veintena de clases de cepas. La poda es una labor crucial que consiste en eliminar selectivamente ramas (sarmientos) y yemas de la vid para controlar su crecimiento, equilibrar la producción y mejorar la calidad de la uva y la salud de la planta a largo plazo, ajustando el número de racimos y asegurando que la energía se concentre en los brotes productivos», ha explicado Viñolo.
Cayetano Viñolo nació hace 55 años, el día de Santa Lucía. Estudió primero en las escuelas de Sorvilán y después en el Colegio Menor de Órgiva. Los viernes volvía a su pueblo en la Alsina Graell que hace todos los días el trayecto Barja-Granada capital. Cuando Cayetano cumplió catorce años comenzó a ayudar a su familia arando con una yunta de mulos y cavando la tierra con un azadón de pico. En su casa había seis mulos para las faenas del campo. El servicio militar lo realizó en Granada, en Artillería. Cayetano tiene tres hermanos y dos hermanas. Cayetano y su hermano Antonio se dedican a la agricultura. Según Cayetano «el vino de Sorvilán es superior por el sol que tiene y porque mira al mar, que en línea recta se encuentra a unos cinco kilómetros de distancia. Nosotros no tenemos problema a la hora de vender nuestro vino porque tenemos muchos clientes. Yo estoy soltero. Trabajo todos los días como el que más. Mi madre, María, de 82 años, ha trabajado mucho y mi padre José, ya fallecido, también. Él de la nada se hizo con muchas fincas gracias a su trabajo. El campo es mi vida. Es lo que más me gusta, trabajar la tierra en plena naturaleza y en lo mío. Las fincas las llevo yo pero son de todos los hermanos», terminó diciendo.
Una vida dedicada al campo
José, el padre de Cayetano Viñolo fue un hombre muy trabajador y a sus hijos le pasan lo mismo. A Viñolo (padre) le encantaban las viñas de Sorvilán. José Viñolo Sánchez sabía mucho de viñedos y vinos. Entre viñas ando Viñolo hasta que murió. Viñolo nació en Sorvilán y gracias a su intenso trabajo en la tierra, todos los días del año, y al de sus hijos, pudo adquirir un total de 120 fincas plantadas de viñedos, almendros, higueras y algarrobos. El entrañable y recordado Viñolo fue poco a la escuela ya que a los 7 años de edad comenzó a guardar cabras para que en su casa no faltara la leche. Cuando cumplió 9 años empezó a trabajar a jornal recogiendo almendra en los secanales a cambio de un duro (cinco pesetas de las de antes) al día, para ayudar a sus progenitores: José y Herminia, y a sus hermanos a sacar la casa adelante.
José Viñolo trabajó duramente en la agricultura hasta que marchó a Melilla para realizar el servicio militar durante 16 meses. Cuando se licenció volvió a otra vez a su terruño con vistas al mar Mediterráneo y a la Sierra de la Contraviesa. En los campos de Sorvilán trabajó arando, segando, recogiendo uva, almendra e higos, sembrando, injertando con tallos de cepas, podando, secando higos, binando con azadón, vendimiando, pisando uva con calzado de madera y esparto, etcétera. Cuando Viñolo cumplió 25 años contrajo matrimonio con su adorada María Moreno Ruiz y fruto de esa unión nacieron 6 hijos (4 varones y 2 hembras). Un año después de casarse en 1962, Viñolo adquirió su primera finca y una morada provista de una bodega familiar. Dos hijos suyos se encargan ahora de atender las fincas.
José Viñolo recordó una vez a un servidor que cuando él era joven «Sorvilán tenía varios miles de habitantes y ahora tiene muy poca gente. También, en otros tiempos había muchos bares y tiendas. Los cortijos de Sorvilán daban gusto verlos porque estaban habitados y muy bien cuidados. Ahora está casi todo caído. También Sorvilán llegó a tener un cuartel de la Guardia Civil. Yo recuerdo también cuando 'echaban' la luz por las tardes. Tenía poca fuerza. Agua no faltó nunca porque teníamos dos nacimientos. Todas las casas tenían bodega de vino para su gasto. El que tenía más vino lo vendía o cambiaba por otra cosa. Los higos secos se guardaban para degustarlos durante todo el año», recordó.
José Viñolo aseguró en su día que «nunca fui a las ferias de Órgiva, Torvizcón, Cádiar, Ugíjar, Albuñol, etcétera, para no peder de trabajar en el campo ni un solo día. Yo he trabajado hasta los domingos y días festivos. Hasta el día del Señor trabajaba para poder mantener a la familia con mi propio esfuerzo y sin recibir ayudas. A los 15 años de estar casado compré un televisor y casi no lo veía por la noche porque como estaba cansado de tanto trabajar me quedaba dormido enseguida. También, cuando joven aprendí a fabricar capachos de esparto, espuertas, serones, etcétera, cosa que sigo haciendo para entretenerme. En las cuadras de mi casa he legado a tener 3 yuntas de mulos para las labores de nuestro campo y fincas de particulares. Yo me encargaba de herrarlos. Ahora tenemos menos bestias. En Albondón mercaba las herraduras y los clavos a José Cara Lardón. Los toneles los hacía en Sorvilán Cayetano el carpintero», manifestó hace unos años.
«Un vino buenísimo»
Viñolo adquirió también hace años la bodega de su íntimo amigo José Romero Martín. «Romero era una gran persona y sabía mucho de vinos. En más de una ocasión me he artado de vino en su lagar pero al día siguiente he madrugado para trabajar de sol a sol en el campo. Desde hace tiempo ya no bebo ni gota. Antes a mi pueblo venía mucha gente de La Alpujarra alta con mulos a comprar vino. También acudían de la zona de la Costa. El caldo era transportado en pellejos de piel de cabra. El vino de Sorvilán es buenísimo porque las cepas gozan de mucho sol y tienen excelente clima y situación, entre otras buenas cosas», terminó explicando José Viñolo unos años antes de fallecer.
Por otro lado, Sorvilán celebrará las denominada 'Lumbre de San Antón' este viernes (día 16) a partir de las siete de la tarde en la Plaza de Abajo, junto a la iglesia. Habrá barbacoa y cantos tradicionales alrededor de la gigantesca e impresionante hoguera. No faltará el vino del terruño, el pan de Rubite y la carne asada en la lumbre. Este evento lo organizan el Ayuntamiento, presidido por María Pilar Sánchez Sabio, y la Comisión de Fiestas. Hace unos días el municipio de Sorvilán amaneció cubierto con un manto de nieve. Sorvilán ofreció por lo tanto una estampa singular y muy pintoresca.
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