UNA APLICACION PARA DEJAR DE FUMAR: LA GENTE NOS DICE QUE LO HA CONSEGUIDO SIN DARSE CUENTA LA VOZ DE LA SALUD
La unidade de Tabaquismo e Trastornos Aditivos de la USC, responsable de la plataforma, ha ayudado a más de 17.000 personas en este proceso
E l número de fumadores en España se ha reducido en los últimos años. En concreto, un 16,6 % de la población lo hace a diario según la última Encuesta de Salud. No es para menos. Su riesgo lo justifica, ya que el tabaco mata cada año a más de siete millones de personas. La buena noticia es que muchos se han planteado dejarlo. Según el informe Cesación tabáquica: un reto sanitario y social, elaborado por el Ministerio de Sanidad y el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, un 67,7 % de las personas fumadoras han pensado en dejar el tabaco, mientras que un 44,1 % lo intentó durante el último año.El documento también señala que la financiación pública de los medicamentos para dejar de fumar comenzó de forma universal en el 2020, con la incorporación del bupropión y la vareniclina, y se amplió en el 2023 con la citisiniclina. Así, entre 472.000 y 494.000 personas intentaron dejar de fumar en el 2025 utilizando tratamientos farmacológicos financiados por el Sistema Nacional de Salud.
La citisiniclina concentra la mayor parte de estos tratamientos, con cerca de 450.000 personas. Le siguen la vareniclina, utilizada por entre 18.000 y 36.000 personas, y el bupropión, con entre 4.000 y 8.000 usuarios. En cambio, el consumo privado de estos medicamentos, es decir, sin financiación pública, es muy reducido: según la infografía del informe, solo el 10 % del consumo de vareniclina y citisiniclina correspondió a recetas no financiadas.
El informe también muestra que, cuando la disponibilidad de estos medicamentos cae de forma importante debido a problemas de stock, también disminuyen los intentos de dejar de fumar. Aunque alternativas no financiadas, como los parches, chicles o espray de nicotina, registran un ligero aumento en su uso, este no llega a compensar la reducción de los tratamientos financiados. Por ello, una de las principales conclusiones del estudio es que la financiación pública no solo facilita el acceso a estos tratamientos, sino que también puede favorecer que la intención de dejar de fumar se traduzca en un intento real de abandono.
En un contexto creciente de herramientas, el equipo de la Unidade de Tabaquismo e Trastornos Aditivos, de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), ofrece este año un nuevo tratamiento para abandonar el hábito tabáquico. Se trata de un método que combina el uso de una aplicación con la terapia grupal tradicional en formato online. «Es una continuación de lo que tuvimos que hacer debido al covid, cuando empezamos a utilizar los sistemas de videollamadas, y después nos dimos cuenta de que el paciente podía utilizar una aplicación, que le genera mayor adherencia y le da más herramientas», precisa el profesor Elisardo Becoña, catedrático de psicología clínica, que dirige la unidad.
La terapia dura ocho semanas y no requiere presencialidad. El especialista de la USC destaca que este formato tiene muchas ventajas: «Por una parte, la persona cuenta con un tratamiento formal en el que se la entrena en estrategias para dejar de fumar y prevenir posibles recaídas. Además, aprende a utilizar correctamente la aplicación. Una vez finalizado el tratamiento, puede seguir recurriendo a la app cuando lo necesite», detalla el catedrático. Por eso, Becoña habla de un tratamiento doble o reforzado, ya que combina el acompañamiento de un terapeuta con el apoyo de una aplicación.
Esta herramienta digital acompaña a la persona a lo largo del tiempo: puede ofrecerle mensajes de motivación, enviarle advertencias cuando detecta que puede estar atravesando algún problema y ayudarle a mantener los hábitos adquiridos. «Por ejemplo, muchas personas encuentran dificultades para dejar de fumar debido a la ansiedad, el estrés, el bajo estado de ánimo, la falta de ejercicio o la preocupación por el peso. Todos estos factores se van analizando y controlando durante el proceso. Además, la propia aplicación permite adaptar el tratamiento a las necesidades y características de cada persona, algo que hemos ido perfeccionando progresivamente», apunta el especialista de la USC.
Al registrarse, la persona tiene que registrar su consumo de cigarrillos. A partir de ahí, se van introduciendo progresivamente distintas estrategias psicológicas para ayudarla durante el proceso de abandono. «Se realizan cambios de marca para reducir progresivamente la dependencia de la nicotina y se entrenan técnicas de respiración que ayudan a controlar la ansiedad. También se trabajan estrategias de solución de problemas para afrontar situaciones difíciles y diferentes habilidades que permitan gestionar mejor el estado de ánimo mediante actividades reforzantes y gratificantes», ejemplifica el catedrático. También aborda otros aspectos relacionados con el estilo de vida. Es el caso de enseñar al usuario estrategias que faciliten la comunicación con terceros, ejercicios físicos que la persona deba hacer durante el proceso o pautas para una mejor alimentación. «A esto se suma una intervención grupal que permite reforzar el apoyo social. Todo ello contribuye a que la persona sienta que no está sola durante el proceso, sino que tenga herramientas y otras personas que la acompañan y apoyan», destaca Becoña.
La unidad gallega cuenta con una amplia experiencia y ha ayudado a más de 17.000 personas en sus cuarenta años de historia. «Con este formato, mucha gente nos dice que dejó de fumar sin darse cuenta, sin enterarse», celebra el responsable de la unidad. Algo que solo refuerza el camino en el que está: «La persona está más motivada, se siente más eficaz y se considera una persona que lo puede conseguir por sí mismo».
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