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 -FÉ, PATRIMONIO Y PULCRITUD PARA EL JUEVES SANTO- HUELVA INFORMACIÓN 


El cristo de la Buena Muerte, una imagen de archivo
El cristo de la Buena Muerte, una imagen de archivo / Alberto Dominguez

Es una de las hermandades clásicas de la ciudad. De las que sostienen, sin estridencias, el peso de la tradición. Cada Jueves Santo, la Hermandad de la Buena Muerte imprime a la Semana Santa de Huelva una estampa de pulcritud, sobriedad y recogimiento que se ha convertido en seña de identidad. Una cofradía que no necesita alardes porque su esencia está en la forma de hacer las cosas.

La hermandad ha vivido recientemente un momento histórico con el Vía Crucis del Cristo de la Buena Muerte. Una cita que, aunque marcada por la lluvia, no perdió su carácter solemne. Era la primera vez que la actual imagen, obra de Joaquín Gómez del Castillo en 1941, llegaba a la parroquia de San Pedro. “Ha sido algo muy bonito, aunque nos quedó la pena de no poder hacerlo en la calle. Huelva habría vivido un momento histórico”, reconoce.

Más allá de lo inmediato, la hermandad mira al futuro con optimismo. Galindo percibe una corporación “con buena salud”, con un ambiente positivo en todos sus colectivos y con una base sólida que permite mirar hacia adelante. “Hay mucha ilusión, hay proyectos en marcha y otros que vendrán. La hermandad vive un momento bueno”, afirma.

Nuestra Señora de la Consolación y Correa en sus Dolores en la Plaza de las Monjas.
Nuestra Señora de la Consolación y Correa en sus Dolores en la Plaza de las Monjas. / Alberto Dominguez

Entre esos proyectos destaca uno que ilusiona especialmente, debido a que la intención es recuperar la esencia de aquel paso dorado que tuvo la Virgen y que se perdió tras un accidente en los años 80. No se trata de una réplica, sino de una reinterpretación que respete la historia y la identidad de la hermandad. “Queremos un paso de altura patrimonial importante, que refleje nuestra historia y con una simbología muy marcada del espíritu agustiniano”, adelanta.

Todo ello convive con una realidad singular dentro de la cofradía: la imponente presencia del paso de Cristo, una auténtica joya en caoba americana que, según los entendidos, se sitúa entre los mejores de Andalucía. Esa excelencia, sin embargo, ha generado históricamente un contraste con el paso de actual, que nunca ha terminado de convencer a una parte importante de los hermanos. De ahí la necesidad de dar ese salto cualitativo.

En cuanto a los estrenos, la hermandad presenta este año un importante conjunto de novedades en el cortejo. Destacan los nuevos faroles para el tramo final, así como incensarios, navetas y piezas para el cortejo litúrgico, todos ellos realizados por el orfebre Emilio Méndez. A ello se suma el trabajo de restauración y mejora de insignias que se viene desarrollando en los últimos años, reforzando la categoría estética de la cofradía.

Pero más allá del patrimonio, la Buena Muerte mantiene un firme compromiso social. La hermandad ha incrementado en torno a un 50% su inversión en obra social, colaborando con asociaciones como Aones, Proyecto Hombre o la Fundación Laberinto, además de atender a familias necesitadas y a su propia comunidad parroquial. “Intentamos ayudar durante todo el año, tanto con alimentos como con apoyo económico”, explica Galindo.

La dimensión formativa también ocupa un lugar importante en la vida de la corporación. El grupo joven, las actividades con el colegio de las Madres Agustinas, los retiros espirituales y las meditaciones cuaresmales forman parte de un calendario que busca fortalecer la vivencia de la fe más allá del Jueves Santo y reforzar la formación espiritual de sus hermanos.

Y cuando el cielo amenaza, la respuesta también es clara: prudencia. “Tenemos 740 personas en la cofradía y un patrimonio muy importante. Arriesgarlo por una mala decisión sería un error”, afirma. Galindo insiste en que la hermandad es mucho más que unas horas en la calle y que la responsabilidad debe estar siempre por encima del impulso.

Así, entre la tradición y el futuro, la Buena Muerte volverá a recorrer Huelva este Jueves Santo con la serenidad de quien sabe lo que es y hacia dónde camina. Una cofradía que no necesita reinventarse, sino seguir siendo fiel a sí misma.


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