HERMANO PERNIA: LA ÚLTIMA PARADA DE LA FERIA DE CÓRDOBA SIEMPRE HUELLE A CHURROS
EL DIA DE CÓRDOBA
Ésta churrería es sinónimo de fiesta ya que su historia a dado cabida a diferentes generaciones
Aumenta la tendencia de los menús cerrados: "Todos quieren comer bien en la Feria"
Si hablamos de bandas sonoras propias de Feria, sin duda, la sintonía de Hermanos Pernía se ha colado en los oídos de todos los asistentes, ya que es un comercio que lleva décadas siendo testigo de muchas celebraciones. Churros tradicionales, chocolate y otras especialidades que han ido llegando al puesto por la demanda de los comensales.
El recinto alberga diferentes puestos de comida, donde conviven el dulce y el salado, pero los churros y buñuelos se han convertido en un imprescindible de cada fiesta. Un manjar del que disfrutar sin mirar el reloj, ya que esta delicia puede llenar cualquier estómago tanto por la noche como de madrugada.
Juan Antonio Peralta lleva 15 años tras el mostrador. Durante varios meses realizan su ruta de Feria, llevando sus dulces por toda España. El secreto de su referencia en el sector durante años es claro: "El gusto que le ponemos nosotros". Y también la variedad que ofrecen en su carta, adaptada a todo el público: niños, mayores, usuarios que prefieren innovar y que no le temen al verdadero dulce.
Dicen que hay dos tipos de personas en el mundo: las que aman los churros y las que se derriten por unos buñuelos; aquí en el puesto del Arenal se puede encontrar de todo. "Tenemos churros de rueda y de papa. También rellenos, buñuelos, algunos gofres y crepes", clasifica el feriante.
La popular churrería lleva desde los años 30 en las ferias, por eso es toda tradición: "La fundaron los abuelos del actual dueño", resalta el churrero. Una herencia que ha servido para hacerse imprescindible en cualquier recinto festivo y que ya acompaña a locales de diferentes generaciones.
Churros de postre
Aunque pueda sorprender, los cordobeses convierten los churros en una costumbre nocturna obligatoria. Ya es casi una rutina acabar la jornada en el Arenal y dirigirse a uno de estos puestos para encargar una comanda con todo: tacita de chocolate incluida.
Y es que el usuario no escatima en unos buenos churros, aunque también pueden optar por acompañar el pedido con algún refresco o agua que luce en el mostrador. Por su parte, en los buñuelos se suele arriesgar más con la mezcla de salsa, puesto que poseen diferentes combinaciones.
Dicen que lo mejor para el final, como sucede con los postres. Por eso, estos puestos se convierten en la última parada de la Feria. "Suelen venir muy tarde. Abrimos sobre las 16:00. La gente viene sobre las 20:00-21:00 de la noche, suelen pedirlos entrando en la noche", añade.
Y si apetecen churros, apetecen en gran cantidad, ya que los cordobeses suelen ser generosos en este arte de comer churros: "Piden desde tres raciones hasta seis de rueda". Además, también puede ser una excusa para reunirse, ya que las mesas pueden estar formadas por grandes grupos familiares. Dulce, tradición, reunión familiar y mucha historia para acabar con buen pie este mayo cordobés.

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