¿PORQUE ME DUELE LA RODILLA? "CUALQUIER PARTE DEL CUERPO NECESITA MOVIMIENTO PARA FUNCIONAR CORRECTAMENTE LA VOZ DE LA SALUD
Óscar Ares, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología, profundiza en los motivos más frecuentes que se encuentra en consulta
La rodilla es la articulación más grande y compleja del cuerpo humano, ya que funciona como una bisagra que gira apoyada, prácticamente, en músculos y ligamentos, y no por el encaje de los huesos. Que aparezca dolor en ella es relativamente frecuente, ya que puede venir de los huesos, músculos, ligamentos o tendones. Así, una tensión, una lesión o una enfermedad pueden hacer acto de presencia ante el uso excesivo, el envejecimiento o los movimientos repetitivos durante el deporte.
La ubicación y la intensidad varían según la causa del dolor, así como los síntomas de los que se acompaña el problema. Por ejemplo, esta molestia puede aparecer con hinchazón y rigidez, enrojecimiento y calor al tacto, debilidad o inestabilidad, incapacidad de estirar completamente la rodilla o con sonidos de crujidos.
El doctor Óscar Ares, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología y experto en patología de rodilla, explica que, en la infancia, el dolor en esta zona puede deberse al crecimiento. Durante los estirones de la pubertad, entre los ocho y quince años, el joven puede sufrir lo que se conoce como síndrome de Osgood-Schlatter: «Se produce porque el tendón tira con mucha fuerza del hueso y, como este todavía está creciendo, pueden aparecer pequeñas fisuras o fracturas. Sin embargo, se trata de una enfermedad muy concreta, que aparece durante una etapa determinada», indica. Se ubica justo en el punto de inserción del tendón rotuliano en la parte superior de la espinilla, «en un bultito de la parte delantera que se nota cuando doblamos la rodilla», apunta el especialista.
Así, más allá de una lesión o golpe, la rodilla de una persona joven nunca debería tener dolor. «Siempre que un niño se queje de dolor hasta el punto de no poder jugar o realizar sus actividades lúdicas habituales, hay que prestarle atención y valorar qué está ocurriendo», señala. Es importante hacer la exploración y las pruebas oportunas para descartar que haya inflamación o un tumor de crecimiento.
Además, según Ares, el dolor es más ilustrativo de un problema, si solo aparece en una rodilla: «Siempre que sea bilateral preocupa menos», comenta.
En adultos, los hábitos de la persona. Aquellos que pasan muchas horas sentados pueden tener problemas con las escaleras. «Cuando estás sentado, tu rodilla está a noventa grados y hay una irritación del cartílago de la rótula, se pone de manifiesto al subir y bajar», ejemplifica el especialista.
El menisco
Otra razón habitual que suele explicar el dolor es la rotura del menisco. «Hay estudios estadounidenses que muestran que, a partir de los cincuenta años, hasta un 90 % de las personas pueden presentar una rotura de menisco en una resonancia magnética sin tener dolor», apunta el cirujano. Lejos de lo que uno puede pensar, este cambio se debe al envejecimiento, «igual que aparecen arrugas en la piel», indica el doctor Ares, quien detalla que cumplir años también es un factor de riesgo esta rotura. Es más, ni siquiera es necesario un traumatismo ni hacer mucho ejercicio. «No hay ningún estudio que demuestre que correr o practicar ejercicio de impacto empeore las rodillas hasta el punto de aumentar el riesgo de necesitar una prótesis», puntualiza.
Ahora bien, esta estructura no es imprescindible para una mejor función. «Se puede convivir con un menisco roto sin que cause molestias, pero si provoca dolor u otros síntomas, puede ser necesario aplicar un tratamiento específico», responde.
Artrosis
El cartílago es un tejido elástico que recubre los extremos de los huesos y permite que, en el movimiento, el contacto sea suave y casi sin roce. Con el tiempo, pierde elasticidad y grosor, lo que contribuye a su desaparición. Con este proceso, los huesos pueden rozarse entre sí, lo que causa dolor e inflamación debido a la artrosis.
Con el objetivo de ponerle solución, el cuerpo intenta compensar creando pequeños crecimientos de huesos conocidos como osteofitos. «Estos cambios pueden reducir la movilidad de la rodilla, lo que, en determinados casos, contribuye a disminuir el dolor, porque, al limitar el movimiento de la rodilla, la molestia se reduce», expone el especialista.
Aunque la artrosis puede aparecer en cualquier articulación, es más habitual en aquellas que soportan más peso. La gonartrosis —que así se conoce el cuadro cuando afecta a la rodilla— se caracteriza por un dolor que empeora con la movilidad y también después de un repsol prolongado. Si con el tratamiento conservador no hay mejora, puede ser necesario realizar una infiltración con corticoides dentro de la articulación.
Según la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), existen medidas que permiten a la mayoría de pacientes llevar una vida normal, pese a la artrosis. Para aliviar el dolor de rodilla y mejorar la movilidad, la entidad médica recomienda controlar el peso en caso de sobrepeso u obesidad y evitar actividades que sobrecarguen la articulación, como permanecer mucho tiempo de pie sin moverse, cargar peso, saltar o subir y bajar escaleras.
También destaca que es fundamental mantener una actividad física suave y constante, con paseos cortos y descansos cuando aparezca el dolor, además de realizar ejercicios para fortalecer la musculatura del muslo y mejorar la movilidad.
Por su parte, la Semfyc explica que la aplicación de frío puede aliviar el dolor en las fases agudas y el calor, durante diez o veinte minutos, porque contribuye a reducir la rigidez en los casos crónicos.
Además, si fuese necesario, existen medicamentos para aliviar el dolor y la inflamación, siempre siguiendo las indicaciones de un profesional sanitario. Cuando estas medidas no son suficientes y el dolor es intenso, se puede valorar la cirugía para sustituir la articulación dañada por una prótesis.
El valor del ejercicio
El estilo de vida, con bajos niveles de actividad física y mucho sedentarismo, puede explicar parte del problema. «Cualquier parte del cuerpo necesita movimiento para funcionar correctamente. Por eso, es fundamental mantener una vida activa, fortalecer la musculatura y trabajar la elasticidad», destaca el doctor Ares, quien señala que, algunos dolores aparecen, «porque, en general, llevamos una vida demasiado sedentaria». ¿La razón? El ejercicio mejora la fuerza y la capacidad física del cuerpo.
El cirujano pone el foco en el entrenamiento de fuerza para vivir más y mejor. «En el caso de las rodillas, es especialmente importante contar con una buena musculatura en los glúteos, que ayudan a estabilizar toda la pierna, así como en los cuádriceps y los isquiotibiales. Estos últimos, además, contribuyen a proteger frente a las lesiones del ligamento cruzado anterior», resume.
Cuando habla con sus pacientes, le gusta hacer una metáfora: «El músculo es como una hucha: si está llena, tenemos reservas para afrontar las exigencias físicas del día a día. En cambio, si tenemos poca masa muscular, esas reservas se agotan enseguida y nos cuesta mucho más realizar las actividades cotidianas».
¿El tiempo influye en el dolor de huesos?
Óscar Ares reconoce que, aunque no exista mucha evidencia que lo apoye, en su experiencia, el tiempo influye en que aparezca el dolor de huesos, especialmente, antes de llover. «Es algo que observo con frecuencia en la consulta, sobre todo en pacientes con artrosis y desgaste del cartílago, más que en aquellos que tienen una rotura de menisco. Una de las teorías es que pueda estar relacionado con los cambios en la presión atmosférica, que podrían influir en las presiones dentro de los huesos», concluye.

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