EL CUIDADODE LAS HERIDAS QUE NO CICATRIZAN: "LA UTILIZACIÓN DE GASAS Y DESINFECTANTE NO TIENE SENTIDO LA VOZ DE LA SALUD
Según datos de la Seher, entre el 27 y el 50 % de los pacientes ingresados en un hospital presentan algún tipo de herida
En España, según datos de la Seher, entre el 27 y el 50 % de los pacientes ingresados en un hospital presentan algún tipo de herida. De los pacientes diabéticos, entre el 15 y el 25 % presentan una úlcera en los pies, de los cuales el 80 % puede sufrir una amputación. «Una herida, por pequeña que sea, puede ser una gran fuente de complicaciones. A más días con una herida abierta, mayor es la tasa de complicaciones graves», comenta Chaverri. El 4 % del presupuesto sanitario europeo se dedica al tratamiento de pacientes con heridas, según la Seher. Lesiones por presión, úlceras de extremidad inferior, pie diabético, heridas quirúrgicas o lesiones traumáticas responden a causas y necesidades diferentes que requieren la intervención cotidiana y multidisciplinar de distintos profesionales sanitarios.
Más allá de las tiritas
«La utilización de gasas y productos con yodo tiene sentido en aquellas heridas que nos hacemos en el domicilio, que únicamente requieren una buena limpieza, un antiséptico de manera puntual y algo para cubrirlas; pero en las heridas crónicas, no», sostiene Chaverri.
La primera razón por la que desinfectantes y gasas no deben utilizarse en estas heridas es porque «no necesitan secarse, sino una humedad óptima y fisiológica para que el proceso de cicatrización se lleva a cabo en el menor tiempo posible». Por eso ambas medidas están «contraindicadas u obsoletas» en estos contextos: «El paradigma actual a nivel de curas es que hemos pasado de la cura seca a aquella en ambiente húmedo».
«En el caso de una herida abierta, que cierra por segunda intención, si la curamos con grasas, lo que estamos produciendo es una desecación del lecho de la herida y, por lo tanto, no tenemos un ambiente fisiológico propicio para la recuperación. Además, las grasas no mantienen la temperatura en el lecho de la herida, que se denomina temperatura fisiológica, con lo cual interfieren en el proceso de cicatrización. Por otra parte, cuando levantamos la grasa, al despegarla, generamos microtraumatismos porque esa grasa se ha adherido al lecho de la herida», detalla Chaverri.
El uso de curas en ambiente húmedo es el método estándar y más eficaz para tratar heridas. Se basa en mantener el lecho de la lesión aislado del exterior mediante apósitos oclusivos o semioclusivos que retienen el propio exudado. En este tipo de tratamientos se usan apósitos hidrocoloides, que absorben exidados y protegen, hidrogeles, que aportan hidratación a heridas secas o con tejido necrótico, espumas de poliuretano y alginato, o apósitos con plata que controlan la carga bacteriana.
El experto asegura que, a día de hoy, los productos de cura en ambiente húmedo junto con el desarrollo tecnológico permiten manipular la herida lo menos posible. «A veces, con hacer curas una vez por semana es suficiente, gracias a productos que gestionan la humedad de la herida, la mantienen en condiciones y temperaturas idóneas. Ese es el gran marco o el gran cambio que se está dando a la hora de tratar este tipo de heridas», concluye.

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