LOS CHIRIGUINTOS DE PEDREGALEJO EN MÁLAGA CRUZAN LOS DEDOS "HAY QUE SACAR EL VERANO COMO SEA "
MÁLAGA HOY
El Paseo Marítimo, en obras desde octubre, continúa en su fase de enlosado con pasos vallados y negocios afectados por las obras
Mafalda, con la incertidumbre de si podrá servir camperos este verano con la obra de Pedregalejo: "Estamos desesperados"
A punto de comenzar el verano se cumplen ya ocho meses de las obras del Paseo Marítimo de Pedregalejo. Aunque ya hay chiringuitos que están sobre el suelo enlosado, otros se mantienen con las persianas cerradas o incluso sobre cemento. Ante estas circunstancias, la preocupación persiste en el sector hostelero de la zona. Especialmente al desconocer la fecha de finalización de los trabajos, influidos por continuos retrasos, que se meten de lleno en la temporada alta estival.
La piqueta ha abarcado desde la plaza del Varadero (junto a los Astilleros Nereo) hasta la de Las Palmeras. Así, desde el pasado octubre los negocios de la zona, que en parte se han visto obligados a cerrar durante varios meses, también están afectados por el levantamiento del suelo, cortes de luz de farolas por las noches y constante ruido, bajo la esperanza de poder recuperar clientela en verano.
"Lo sobrellevamos como podemos. Esto es un no parar de polvo y mucho ruido. Nos tienen todo cortado y no hay mucho paso de clientes, pero lo vamos llevando bien. Los habituales están respondiendo. No queda otra que seguir para adelante. Ocho meses hemos estado cerrados, ya no podíamos más, había que abrir y trabajar", destaca a este periódico Rafael Gutiérrez, trabajador de Los Cuñaos, chiringuito en pie desde 1983, que se sitúa junto a la Plaza de Las Palmeras, en plena obra.
En este contexto, comenta que han resistido con los trabajadores en el ERTE y que con el avance de las obras "ya no hay tanta polvareda", pero sigue siendo "complicado". Sobre todo, con menor afluencia de clientes. "Ahora la gente está más reacia a venir, está más tranquila la cosa con el tema del aparcamiento y con que no se pueda pasar correctamente, sino por la playa. Está afectando a todo el mundo", aclara, augurando un 40 % de mesas cubiertas y unas obras sin terminar "hasta por lo menos enero o febrero", pese a que se esperan para agosto.
Desde El Merlo La Revuelo, ubicado unos metros más hacia adelante, se mantienen instalados sobre cemento, con sombrillas provisionales y con entrada continua de polvo y ruido, que obliga a estar "cada dos por tres limpiando", según explican desde el local. "Al principio eran dos meses y al final esto se queda así hasta después de verano, acaba uno reventado, 'guarnío' por un suelo que no es uniforme, cansa y agota más", manifiesta Andrés del Pino, trabajador, también preocupado por la llegada del "calor".
Con ello, admite que preven "sacar el verano como sea", con la ventaja de que ellos han podido abrir mientras otros locales no, y que "gente no nos ha faltado". "Todo el mundo se pregunta lo mismo: '¿Cuándo acaba la obra?', está todo regular, el paseo muy feo", insiste.
Metros de terraza, en cuestión
Por su parte, el chiringuito Kanaloa, ubicado junto a la Plaza del Ancla, donde el suelo se encuentra levantado y se ven afectadas la coctelería Vox o el local de camperos Mafalda, aún cerrados; cuenta desde hace "tres o cuatro semanas", a diferencia de estos negocios, con grandes losas sin lechear, en uso como terraza. "Falta terminar todos los detalles y remates, pero podemos decir que nosotros estamos contentos. La gran duda que tenemos es que no sabemos si nos quedamos con los mismos metros, ahora depende de la Junta de Andalucía", matiza su encargada, Rocío Moreno.
La trabajadora especifica que "lo más seguro" es que pierdan algunos, pero revela que "ojalá que no" sea así, ya que considera que con un paso de tres metros "hay suficiente para los vecinos que vayan a correr o pasear". "Esperamos seguir con un derecho que teníamos ya adquirido y no perderlo después de tantos años", insiste.
En este sentido, desde Los Cuñaos, Gutiérrez revela que a ellos les dijeron que "se mantendrían los metros" en su caso, aunque algunos locales sí perderían y que para ellos la cuestión se centra más en la estructura de la zona exterior. "Lo que no sabemos exactamente es qué cerramiento vamos a poder poner, como lleguen la lluvia en octubre y no tengamos nada, vamos otra vez al paro", incide el hostelero.
Por otro lado, la encargada de Kanaloa hace hincapié en la situación que ahora les aborda, en la que sí perciben "más afluencia de los que van a la playa" y que ha mejorado las perspectivas de su negocio. Pero que, a la vez, no lo hace con otros cercanos: "Notamos la diferencia en cuanto a que hay mucha más gente porque tenemos compañeros que no pueden abrir. En la zona de la plaza hay locales cerrados, van todos los conductos y están tardando más de la cuenta. Es una pena que lleven tanto tiempo así. Por empatía hacia ellos, da coraje. Si nosotros lo hemos pasado mal en tres meses cerrados, los que llevan seis no me quiero imaginar".
En cuanto a la perspectiva para estos próximos meses de verano, ambos locales esperan poder contar con clientela, aunque existe incertidumbre sobre la cantidad de la misma. "Habrá menos gente pero podremos trabajar medio en condiciones", determina Gutiérrez, que anima a los malagueños a "comer pescaíto". Además, de albergar la esperanza de que una vez los trabajos estén finalizados "se responderá bien y la gente salga a disfrutarlo y podamos disfrutarlo también".
"Se supone que el 6 de agosto está la obra terminada. No lo veo, pero con que todo el mundo tenga el suelo, creo que la perspectiva es buenísima, que se avecina un verano muy bueno en Pedregalejo. Va a volver Pedregalejo, el de siempre", concluye Moreno.
Estas obras del Paseo Marítimo del Pedregal, cifradas en 5,7 millones de euros, implicarán la renovación de la zona para ganar espacio para el peatón y abrirlo más al mar, eliminar las distintas alturas actuales, reordenar las terrazas de bares y restaurantes y ampliar los accesos a la playa, así como la instalación de pérgolas metálicas, bancos, quioscos, aseos e iluminación renovada. Todo, con piezas de hormigón prefabricadas de gran formato como base.









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