* LAS SALINAS DE CABO DE GATA EMPIEZAN A QUEDARSE SIN AGUA: LOS FLAMENCOS SE MARCHAN*
DIARIO DE SEVILLA
Las Salinas de Cabo de Gata vuelven a enfrentarse a una situación crítica que amenaza con repetir la catástrofe ecológica de 2022. Según denuncian los vecinos del núcleo La Almadraba de Monteleva, el humedal ha dejado de recibir agua debido a una nueva obstrucción en las galerías subterráneas que conectan la reserva natural con el mar, lo que ya está provocando consecuencias visibles y dramáticas: la desecación de las zonas de anidamiento y la huida de unos 200 flamencos que habían regresado al humedal, en busca de unas condiciones más adecuadas para su reproducción.
La alarma saltó hace aproximadamente un mes, cuando los residentes de la zona, que vigilan a diario el caudal del canal aledaño a sus viviendas, observaron que el agua dejaba de correr. Aunque inicialmente se barajó la posibilidad de un corte preventivo por parte de la empresa explotadora, la realidad se confirmó hace quince días: “La galería subterránea está completamente colmatada de arena”, ha advertido José López Jiménez, naturalista de campo y observador de la Sierra de Cabo de Gata.
La arena invade los conductos
Los vecinos señalan directamente al “apaño” realizadodurante las obras de reparación en 2022 y 2023, cuando los techos de las galerías que quedaron abiertos al cielo no fueron sellados herméticamente, sino cubiertos de forma precaria con traviesas de madera. Explican que esta falta de hermeticidad ha permitido que, con los recientes temporales de poniente, la arena invadiera el conducto.
“Si dejas un tubo abierto a dos metros de donde rompen las olas, es cuestión de tiempo que se llene”, lamenta López Jiménez, quien asegura que ya advirtieron a la Junta de Andalucía sobre la fragilidad de este “apaño” y, ahora, de estos síntomas de agotamiento del humedal. Desde las partes competentes, se les ha explicado al colectivo vecinal que la desecación de áreas de anidamiento se deben a un avería puntual en la bomba de succión ya solventada en el día de ayer, una cuestión aceptada, pero los vecinos van más alla. Tras una inspección, aseguran que el colapso de la galería “es total” y que la reparación requerirá de una intervención de ingeniería compleja que podría demorarse semanas, mientras que el impacto ambiental es ya una realidad.
Temen una temporada de cría desastrosa
La velocidad a la que se está evaporando el agua ha dejado secas las áreas destinadas a las aves limícolas, lo que augura una temporada de cría “desastrosa”. La imagen más desoladora es la partida de los flamencos, que ante la falta de profundidad y alimento en el humedal, han abandonado el paraje. “Hace dos meses había unos 800 flamencos”, una población espectacular que ha visto reducido su número en estos días con el vuelo levantado de, al menos, 200 ejemplares hacia humedales como el de Roquetas, Alicante o incluso al norte de África.
Los residentes denuncian una falta total de mantenimiento preventivo por parte de la empresa y una gestión reactiva que solo actúa cuando el desastre ya es un hecho, poniendo en riesgo un ecosistema único bajo la mirada impotente de quienes viven, como José López Jiménez, a pie del canal.


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