EL BANCO DE ALIMENTOS DE GRANADA CONSIGUE ESPACIO PARA CRECER; PERO NECESITA DINERO PARA LLENARLO DE FUTURO GRANADA DIGITAL
Ahora tiene la posibilidad de cambiar esa realidad. Mercagranada ha facilitado un espacio de unos 3.000 metros cuadrados para que pueda ampliar su actividad, aunque el proyecto tiene todavía una asignatura pendiente: conseguir el dinero necesario para hacerlo realidad.
Manuel Marchal Millán, presidente de la Fundación del Banco de Alimentos de Granada, ha explicado este miércoles que el nuevo emplazamiento es uno de los grandes objetivos de la entidad para este año y el próximo. La organización ya dispone del espacio, con la colaboración del Ayuntamiento de Granada y Mercagranada, pero necesita financiación para acondicionarlo y ponerlo en funcionamiento.
"Ya solo nos falta el resto. Es cómo financiarlo", ha resumido Marchal durante la reunión del Comité Ejecutivo de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) y de la fundación granadina, celebrada en Cámara Granada.

De 360 a 3.000 metros cuadrados
La diferencia entre las instalaciones actuales y el nuevo espacio da una idea del cambio que supondría para la entidad. Durante años, el Banco de Alimentos ha tenido que organizar buena parte de su trabajo en una superficie muy reducida para el volumen de productos que recibe. Marchal ha explicado que la falta de espacio complica la logística diaria, desde la recepción de los alimentos hasta su almacenamiento y posterior distribución.
Y eso que el banco mueve cantidades importantes. Según su presidente, la entidad reparte cada año entre cuatro y cinco millones de kilos de alimentos y se sitúa habitualmente entre los cuatro o cinco primeros bancos de España por volumen de actividad. Una parte destacada de los productos procede de excedentes de cadenas de distribución y cooperativas agrícolas, especialmente de la Costa Tropical.
"Todo eso que hacemos lo hacemos en 360 metros cuadrados, que es un espacio muy pequeño", ha señalado Marchal. La frase resume el problema al que se enfrenta una organización que debe gestionar productos muy distintos, controlar su conservación y organizar las entregas a las entidades sociales que atienden a personas con dificultades económicas.
La normativa de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario añade nuevas exigencias a ese trabajo. No basta con recoger alimentos que todavía pueden consumirse. También hay que garantizar que se almacenan y distribuyen en condiciones adecuadas, algo que requiere instalaciones y procedimientos adaptados.

Mercagranada facilita el espacio, ahora falta financiarlo
La disponibilidad de una superficie de unos 3.000 metros cuadrados abre una nueva etapa para el Banco de Alimentos. El objetivo, según Marchal, es disponer de un espacio que permita duplicar al menos la capacidad actual de trabajo y responder mejor tanto a los alimentos que ya recibe como a las nuevas obligaciones que debe asumir.
El presidente ha agradecido la colaboración institucional para conseguir el emplazamiento. Mercagranada, como centro logístico de distribución alimentaria de la provincia, ha mantenido durante años una relación de apoyo con la entidad. En 2004 puso a su disposición gratuitamente varios módulos de polivalencia que sumaban 360 metros cuadrados. Más recientemente, la colaboración ha incluido nuevas fórmulas para facilitar el uso de instalaciones en el recinto.
La cesión del nuevo espacio supone, por tanto, un paso importante, pero no resuelve por sí misma el proyecto. La entidad debe encontrar ahora recursos para acondicionar las instalaciones y hacerlas operativas. Marchal ha avanzado que estudia organizar una campaña de captación de fondos dirigida a empresas, particulares y al conjunto de la sociedad granadina.
"Al fin y al cabo, la sociedad granadina es la que va a ayudar a los granadinos", ha afirmado. El presidente considera que se trata de una inversión decisiva para que el banco pueda trabajar con más margen y atender las necesidades de una población que sigue recurriendo a las entidades sociales.
El reto llega mientras la organización atiende a unas 34.000 personas, según los datos ofrecidos por Marchal, y prepara nuevas campañas para conseguir alimentos. La Gran Recogida de noviembre será una de las próximas citas para movilizar a la ciudadanía, pero el proyecto de las nuevas instalaciones exige un esfuerzo distinto y de mayor recorrido.

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