DIARIO DE CORDOBA / Por la agricultura regenerativa
La finca Valle del Conde, de Luque, produce aceite de oliva virgen extra de calidad integrando en su proceso el pastoreo dirigido y apostando por la biodiversidad

Olivar y biodiversidad. / CÓRDOBA
En el marco del sector agrario, el concepto de la Agricultura Regenerativa se ha consolidado en los últimos años como una alternativa transformadora frente a los modelos convencionales de producción, según los expertos. Esta forma de proceder va más allá de la agricultura ecológica, planteándose la restauración activa de los ecosistemas agrícolas. Su propósito es devolver vida al suelo, mejorar su fertilidad natural, aumentar la biodiversidad y, al mismo tiempo, contribuir a la captura de carbono, ayudando así en la lucha contra el cambio climático. Entre sus principios destaca, entre otros, la integración de la ganadería mediante pastoreo planificado y la creación de paisajes más resilientes, pasando de una agricultura extractiva a una regenerativa, donde la tierra mejore con cada ciclo de producción.
Ejemplo de ello es la Finca Regenerativa Valle del Conde, centrada en la producción de situada en el municipio cordobés de Luque, dentro del Parque Natural de las Sierras . Esta finca acoge un olivar de montaña que ha apostado por un modelo de gestión que combina sostenibilidad ambiental, recuperación del ecosistema y producción de aceite de oliva virgen extra de alta calidad, como explica Francisco Ruiz, director técnico de esta empresa, cuya marca de aceite es ‘Ancestral’, queriendo con ello recordar la forma de producir de nuestros ancestros que no separaba entre cultivos y ganadería. Con unas 230 hectáreas de extensión total, de las que 217 se destinan a olivar ecológico y el resto son islas de biodiversidad, la finca se sitúa entre los 700 y los 910 metros de altitud, con una pendiente que alcanza en algunas parcelas el 40%, «lo que convierte cada tarea agrícola en un desafío, pero también en una oportunidad para demostrar la eficacia de las prácticas regenerativas», afirma Ruiz.

El pastoreo dirigido es uno de los pilares de esta finca. / CÓRDOBA
Las variedades de aceitunas predominantes que producen son Picudo y Picual, complementadas con otras minoritarias propias de la zona, y todas cuentan con certificación ecológica. Además, y dentro de sus procesos de regeneración, también disponen de abejas que producen miel. No en vano, este proyecto parte de un principio claro: cuidar el suelo como organismo vivo. «Esto significa proteger y alimentar su microbiota, con hongos, bacterias, insectos y polinizadores; y aumentar la materia orgánica para que la tierra retenga agua y nutrientes». En este sentido, la cubierta vegetal, lejos de considerarse un obstáculo, se convierte en un aliado fundamental. Cada año, las praderas bajo los olivos se enriquecen con mezclas de leguminosas, crucíferas y gramíneas perennes, todas ellas autóctonas, que fijan nitrógeno, reducen la erosión, mejoran la estructura del suelo y ofrecen refugio a una mayor diversidad de fauna.
A todo ello se le suma otra de las claves de este proyecto: el pastoreo dirigido de rebaños de ovejas. Mediante un sistema de establos móviles y pastores eléctricos, los rebaños pastan de forma controlada parcelas de entre tres y cuatro hectáreas. «Así se evita el sobrepastoreo, se aprovecha el nitrógeno que las plantas fijan y se dispersan semillas a través del estiércol», explica Ruiz. Esta forma de producción, novedosa a nivel mundial, ha llevado a que su aceite ‘Ancestral’ haya sido incluido entre los diez AOVE más saludables del mundo 2023-2024 por su elevado contenido en compuestos bioactivos como el oleocanthal.
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